Life & Opinion

El “lockdown” tico, la libertad, y el reto de reactivar el país

El gobierno tico empezó la lucha contra el COVID-19 con la ventaja de un sistema de salud relativamente bueno y una población inteligente. Y bueno, nos ganamos la lotería con esto de la tasa de mortalidad. ¡Que está bien bajita!

El “lockdown” era necesario para comprar el par de meses que se necesitaban para levantar capacidad. Por ende, fue acertado solicitar un “pa’ la casita” TEMPORAL como respuesta inicial.

Pero el objetivo era levantar capacidad, no usar el lockdown como excusa para vapulear ciudadanos. Sin embargo, el gobierno hizo poco de lo primero y mucho de lo segundo.

Se desperdicio la ventaja.

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Al rato y el suero equino nos pega la salvada del siglo.

Pero ojo, el suero equino fue financiado de gran manera por el CONICIT, una institución que si bien es estatal, ha estado ahí por años de años. Es parecido que con la Caja. Los funcionarios públicos cumplieron.

Era de esperarse que el Poder Ejecutivo hiciera algo más. En efecto, que contribuyera. Sin embargo, el Poder Ejecutivo sencillamente le “arrugó” a los problemas difíciles.

Ejemplo fue el manejo de fronteras. En los aeropuertos, dónde es fácil controlar que nadie entre, el gobierno feliz “haciendo que hace”. En las fronteras terrestres, que sí son menudo reto, pues “ni modo que hacer”.

Otro ejemplo fue el asunto de los datos sobre el número de casos recuperados. El “dashboard” estadístico tico es de lujo. Ahí sí hay que quitarse el sombrero. Pero el Ejecutivo o escondió la información de manera corrupta o le tuvo miedo a la información.

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Este, sin embargo, no es un post sobre el lockdown. La respuesta a una emergencia tiene que ser rápida y eso conlleva errores.

Lo que preocupa es lo que viene. Cerrar un país conlleva su logística, pero reactivar una economía que ya de por sí iba mal es un reto de proporciones épicas.

Si por la víspera se saca el día, el gobierno continuará teniéndole miedo a los problemas difíciles, buscará soluciones fáciles, que obviamente no funcionarán. Y luego… Ahí es dónde viene la vapuleada. Cuando las soluciones fáciles no funcionan, se culpa a los mansos, no a los mensos.

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Insto al gobierno a continuar comunicando los beneficios del distanciamiento social. Se equivocaron con la vapuleada que le han metido al país entero, pero es importante que los ciudadanos tengan información para tomar buenas decisiones.

Y bueno, para que nadie me malinterprete: el “pa’ la casita” aún aplica. Dentro de lo posible.

Sin embargo, también espero que todos hayamos (re)aprendido una de las lecciones más viejas de la política tica:

Sólo es hombre el que tiene derechos
no el que vive en la torpe abyección,
y baluarte serán nuestros pechos
contra el yugo de inicua opresión.

La reactivación hay que enfrentarla de manera valiente, sin vapuleadas. Esto requiere la valentía de aceptar que las soluciones fáciles crean más problemas de los que arreglan.

Imágen de cover por Zdeněk Macháček en Unsplash.

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